Entrevista a Lidia Ravera en Yo Dona (El Mundo), por Mar Muñiz
Para nombrar a las viejas (y a los viejos) existen muchos eufemismos, como para cualquier concepto que nos violente. La jota debe parecernos eso, violenta, y sustituimos la palabra por otras más almibaradas al estilo de veterana, madura, sénior, persona mayor, quizá anciana (aunque nos encaja más ancianita), etc. Digamos que queremos difuminar lo que se nos antoja feo. Y hacernos viejos encaja ahí, como lo hacen las arrugas (que no nos parecen tan bellas como quisiéramos), las articulaciones cantarinas y la carne lánguida.
Por mucho que nos trabajemos lo del edadismo y la gerontofobia, la realidad es que la sociedad rinde culto a la tersura, un caldo de cultivo que invita a combatir a las viejas más peleonas. Una de ellas es la prolija escritora y periodista Lidia Ravera (Turín, 1951), que publica este 19 mayo Palabras mayores (Ned Ediciones), un manifiesto a favor de la vejez, como reza su subtítulo. Y por si acaso no queda claro, esto consta en la contraportada: «¡Somos viejas! Y a mucha honra». Este libro se suma a los más de 30 que han salido de su pluma.